POST-IT

Son tiempos difíciles para la memoria. Recordar se ha convertido en un acto casi revolucionario. Ahora nuestro álbum de recuerdos se encuentra en el móvil, en el ordenador, organizado por una aplicación, y nosotros lo estamos olvidando todo. En la década de los ochenta, un poquito antes en realidad, de forma accidental y casual –como nacen los grandes inventos modernos– se creó el Post-It. Una herramienta universal para lo urgente, lo efímero y, sobre todo, lo que no queremos olvidar. Un recordatorio en forma de pequeña hoja adhesiva esencial para organizar nuestro mundo.

POST-IT

Son tiempos difíciles para la memoria. Recordar se ha convertido en un acto casi revolucionario. Ahora nuestro álbum de recuerdos se encuentra en el móvil, en el ordenador, organizado por una aplicación, y nosotros lo estamos olvidando todo. En la década de los ochenta, un poquito antes en realidad, de forma accidental y casual –como nacen los grandes inventos modernos– se creó el Post-It. Una herramienta universal para lo urgente, lo efímero y, sobre todo, lo que no queremos olvidar. Un recordatorio en forma de pequeña hoja adhesiva esencial para organizar nuestro mundo.

La exposición colectiva Post-It quiere ayudarnos a recordar de forma voluntaria, consciente, como una acción artística que se opone al pulso de la sociedad actual, digital y tecnológica. Así, el hilo conductor que une a las seis artistas que participan en ella con doce piezas de 7,6 x 7,6 cm es precisamente la idea de permanencia de lo frágil, subrayando la utilidad de lo diminuto, del detalle y de lo anecdótico.

Esta muestra se compone de setenta y dos obras en total creadas específicamente para esta propuesta por Gema Atoche (La Puebla de Cazalla, Sevilla, 1984), Rosa Cano (Granada, 1997), Carmen Chofre (Sevilla, 1979), Johanna Failer (Wertingen, Alemania, 1993), Verónica Márquez (Huelva, 1992) y Laura Ríos (Madrid, 1986), quienes han aceptado este reto artístico que pone el foco también en el formato, en la importancia de la síntesis y la precisión.

El espacio pictórico, reducido aquí al tamaño exacto de los Post-It, se presenta ante el visitante como un territorio íntimo, en el que la escala convierte lo contenido en tesoro, en joya. El minimalismo de cada una de las piezas, realizadas en diversas técnicas y soportes, trata de subrayar el valor de lo sencillo, lo cotidiano e, incluso, lo mundano presentes en nuestro día a día. ¿Acaso no es esa una de las funciones esenciales del arte?


Jennifer Rodríguez-López


Últimas novedades