Son tiempos difíciles para la memoria. Recordar se ha convertido en un acto casi revolucionario. Ahora nuestro álbum de recuerdos se encuentra en el móvil, en el ordenador, organizado por una aplicación, y nosotros lo estamos olvidando todo. En la década de los ochenta, un poquito antes en realidad, de forma accidental y casual –como nacen los grandes inventos modernos– se creó el Post-It. Una herramienta universal para lo urgente, lo efímero y, sobre todo, lo que no queremos olvidar. Un recordatorio en forma de pequeña hoja adhesiva esencial para organizar nuestro mundo.
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